09 abril 2013

Parte 1: Only Raw Kenobi Llega a la Tierra

En un mundo dominado por los clonadores, la secta de los iluminati decide invocar a los seres luminosos para que les ayuden a luchar contra los invasores que se están adueñando de todo con sus poderosas e infernales armas.


Los seres luminosos responden a la llamada de socorro, pero no tienen disponible a ninguno de sus mejores hombres, ocupados luchando en el lejano cuadrante CS contra los temidos plugins, de modo que envían al caballero luminoso en prácticas Only Raw Kenobi, para que les eche una mano y de paso se espabile un poco en el manejo de la luz.


ORK llega a la Tierra un poco desorientado, sin un duro, y sin tener ni idea del manejo de la luz y sus secretos.


Eso si, el bueno de Only Raw Kenobi viene con el firme propósito de convertirse en un verdadero caballero luminoso, en un experto dominador de las luces y las sombras, aunque sus maestros se lo han puesto difícil. 


Su primera misión será infiltrarse en un grupo de clonadores que se hacen llamar Luciérnagos, y transmitirles su sabiduría para guiarlos hacia la luz y alejarlos del lado oscuro.


Tendrá ORK éxito en su misión? Conseguirá que los luciérnagos cambien el tampón de clonar por los guantes y la cartulina negra? Quién sabe!!!. Será un largo camino, pero a partir de hoy, ORK acompañará a los luciérnagos en todas sus aventuras nocturnas, salvo que se le acabe el dinero de la beca y tenga que volver a su planeta haciendo dedo antes de tiempo. 



La filosofía de Only Raw Kenobi es muy simple: un intento, una toma. No se repite una y otra vez corrigiendo los errores hasta que sale "bien". La escena surge en el momento, en una tormenta de ideas espontánea mientras damos cuenta del bocata. 


Una vez decidido el pintado de luz que se va a realizar, se abre el obturador y se ejecuta la escena, y que Dios nos coja confesaos. De este modo se conserva la pureza de la imagen hasta sus últimas consecuencias, dando una oportunidad a la improvisación que tanto se echa de menos hoy día, con tanto automatismo y planificación de nuestras vidas. 


La habilidad de los ejecutantes junto con las condiciones del momento hacen de la imagen obtenida una expresión artística única, espontánea e irrepetible. Los luciérnagos hicimos lo que pudimos, pero creemos que ORK tiene muuuucho trabajo por hacer.

Texto: Pedro Ferrer
Fotografía: Grupo Luciérnagos 

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